La procedencia es la historia documentada de un objeto coleccionista — quién lo produjo, quién lo ha poseído, qué condiciones acompañaron su producción, qué certificaciones atestiguaron su calidad. En el vino, la procedencia se establece vía registros del château, documentación AOC y cadena de custodia. En destilados, la procedencia ha sido históricamente más débil; el movimiento de ediciones cerradas de la última década existe en parte para llevar la procedencia de los destilados al nivel del vino.
Para Tannenblut, la procedencia descansa sobre tres pilares: (1) la estructura cerrada de 3.000 botellas con numeración grabada individual, (2) la certificación kosher bajo supervisión rabínica nombrada dentro de la tradición Jabad-Lubavitch, (3) el certificado de origen por botella firmado por una persona nombrada de la casa.